Para adelgazar hay que moverse con inteligencia (I)

Me gustaría deciros, pese que a muchos le choque, que el deporte por sí mismo no adelgaza. La gente que anda o corre casi a diario con el objetivo principal de perder peso, ¡apenas lo consiguen!, o lo consiguen al principio y luego se estancan. Me apena, por tanto, ver como las personas rellenitas se dan auténticas “palizas” pensando que esa es la mejor forma de perder peso. El deporte es un concepto muy amplio. Podemos hacerlo de muchas formas, a muchas intensidades y con volúmenes distintos. De la misma forma que el comer nos puede engordar y adelgazar según como lo hagamos, con el deporte pasa un poco lo mismo, según como lo planteemos podemos perder peso o incluso ganarlo.
A nuestro cuerpo le gustan las novedades, las cosas nuevas. En nuestra primera cita con una persona que no conocemos, estamos con ganas, con ansiedad, más activos, con preocupación de si quedaremos bien, de si meteremos la pata… A la tercera cita con esa persona, seguro que (aunque nos guste y tengamos ganas de verla) nuestro nivel de ansiedad ha bajado. Ya sabemos lo que nos espera, estamos más relajados, nuestro nivel de alerta se apaga un poco. Lo mismo pasaría con el deporte: nunca he hecho deporte, pero voy durante un par de semanas a correr, resulta que me veo más fuerte, que he adelgazado y me digo: ¡por fin he encontrado el secreto para no engordar!, ¡correr es lo que realmente adelgaza!, pero al cabo de 3 meses veo que estoy estancado.
Nuestro organismo tiene una capacidad de adaptación impresionante. ¿Os habéis fijado en la cantidad de atletas populares que son capaces de hacer una maratón y son obesos? Tienen un cuerpo ultrarresistente, muy eficiente, y son capaces de estar muchos kilómetros corriendo, gastando una mínima parte de su energía. El cuerpo, como buena máquina que es, intentará liberar la menor cantidad de energía siendo igualmente eficiente, por si más adelante la necesitamos. Entonces ¿cómo debo moverme para perder peso?: la respuesta está en que debo cambiar el planteamiento, no puedo hacer deporte como “pollo sin cabeza” y deberé moverme con inteligencia, como veremos en la próxima entrega.

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