Carrera que no da el galgo en el cuerpo se la lleva

Este refrán castellano que se utiliza para explicar que cuantos menos trabajos duros hagamos menos cansados estaremos para un futuro, viene muy bien a explicar que cuantas menos carreras o competiciones hagamos más frescos y con más ganas afrontaremos nuestra carrera objetivo.

Actualmente corren en nuestro país 3,15 millones de personas de las cuales, la mitad suelen competir al menos una carrera al año, y es este medio millón y medio de españoles el más afectado por la fiebre de las carreras populares que se ha afianzado en todos los países desarrollados, y con un poco más de retraso también en España, donde no fue hasta hace algo menos de 10 años se iniciara este auge, que en otros países más avanzados que el nuestro como EEUU, ya lo habían tenido 2-3 décadas antes.

Disponer de múltiples carreras, en torno a unas 70 las que se disputan cada fin de semana en todo el territorio nacional, no deja indiferente a los corredores y les engancha, ya sea por mantener la motivación de seguir corriendo, por superación personal o por el afán de ganar, y aunque sabemos que solo gana uno, “el postureo” de quedar entre los primeros de una categoría también predispone mucho a competir.

El problema de hacer demasiadas carreras no es otro que forzar al organismo más veces de las debidas, y si el deporte en su justa medida es saludable, si lo convertimos en algo competitivo de manera habitual, se puede convertir indiscutiblemente en algo muy poco saludable, y si bien siempre será mejor que abusar del alcohol, lo cierto es que ir a muchas carreras aumenta el riesgo de lesión, merma el rendimiento a corto, medio y largo plazo, nos condiciona las relaciones sociales y de pareja, y hasta afecta a un correcto estado mental.

Preparar una carrera al año no perjudica a nadie, e incluso 2 o 3 tampoco, pero hacer 12 o 15 al año, o lo que es lo mismo, hacer una al mes, puede volverse en nuestra contra ya que el cuerpo se agota y no rinde lo esperado a pesar de pensar que la competición es un entreno de mucha calidad, y si bien se puede utilizar en este sentido en muy contadas ocasiones (ver el artículo: El veneno de la competición), lo cierto es que el estrés físico y psicológico al que sometemos al cuerpo, es en general mucho más perjudicial que beneficioso.

Por tanto, si eres corredor selecciona y racionaliza muy bien las carreras a las que vas a participar, y recuerda siempre este acertado refrán:

“Carrera que no da el galgo en el cuerpo se la lleva”