Como se pierde calor cuando hacemos deporte y qué ropa usar en invierno

La temperatura de nuestro cuerpo se mantiene en un equilibrio de en torno a 36 grados, y en condiciones de mucho frío podemos vernos en peligro.

La falta de abrigo apropiado en situaciones gélidas genera en el organismo un estrés nada recomendado que puede desencadenar, en el mejor de los casos, una merma del rendimiento y patologías asociadas como problemas musculares, articulares, resfriados y catarros, mientras que si el enfriamiento es excesivo, se puede llegar a fases más peligrosas como la hipotermia y la congelación de las extremidades.

Para abrigarnos adecuadamente es importantes preguntarnos ¿cómo se pierde el calor cuando hacemos deporte?

Sabrás que el ejercicio físico aumenta la temperatura orgánica, debido a que gran parte de la energía generada en el movimiento muscular se desperdicia en forma de calor, pero a su vez el cuerpo lo pierde por varios mecanismos:

Conducción: la piel pierde calor a través de cualquier objeto con el que toma contacto, siendo 25 veces más rápido en contacto con el agua que con el aire, de ahí que sea crucial que la primera capa de las prendas deportivas permitan la transpiración, y en este sentido son interesantes materiales como el poliéster o el prolipropileno. A su vez, hay que disponer de un material exterior que impida la entrada de agua o nieve al interior, pero que permita evacuar el vapor de agua generado en el sudor a través de membranas inteligentes.

Convección: la piel pierde calor a través del aire que se renueva, por lo que se debe proteger con tejidos que aíslen del viento. Las ventiscas de montaña o andar en bici producen una gran disminución de la temperatura por convección, de ahí que un material cortavientos sea de gran utilidad en estas condiciones.

Evaporación: la piel pierde calor cuando se suda al evaporarse el sudor, pero si este no es expulsado, se tendrá una alta pérdida de calor por conducción como ya se explicó, por lo que tampoco hay que abrigarse en exceso para no producir una sudoración excesiva que luego nos enfríe. Es preferible pasar un poco de frío que empaparse de sudor, siendo interesante llevar varias capas y adecuarse a las condiciones ambientales.

A través de las extremidades: manos, pies y cabeza se pierde una gran cantidad de calor por lo que no hay que descuidar su protección.

Para terminar, hay que puntualizar que los mayores problemas por pérdida de calor cuando hacemos deporte se producen antes y después, cuando no hay movimiento que genere calor, por lo que serán momentos cruciales para estar debidamente abrigados y protegidos del frío exterior.

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