HAY VECES QUE ENTRENAMOS POCO LO QUE LLEVAMOS DENTRO

Los que hacemos deporte solemos tener bastante controlado eso de entrenar. Sabemos cuándo toca correr, cuándo hacer fuerza, cuándo descansar, cuándo meter series y cuándo hacer ese famoso rodaje suave que, curiosamente, muchas veces termina siendo bastante menos suave de lo que estaba previsto. También prestamos atención a las zapatillas, al reloj, a la alimentación, a la recuperación, a los kilómetros… En definitiva, intentamos cuidar nuestro cuerpo y mejorar nuestro rendimiento.

Y todo eso está muy bien. De hecho, es una de las cosas que más me gusta del deporte: nos enseña que las cosas importantes no se consiguen de un día para otro, sino con constancia, paciencia y pequeños esfuerzos repetidos muchas veces. Pero hay algo que, en ocasiones, dejamos un poco de lado: lo que llevamos dentro.

Porque podemos tener unas piernas muy fuertes y estar completamente agotados por dentro. Podemos correr 20 kilómetros sin parar y, sin embargo, perder la paciencia por una tontería.

Podemos preparar durante meses una carrera, cuidar cada entrenamiento y cada comida, y no dedicar ni cinco minutos a pensar cómo estamos viviendo nuestra vida.

Incluso podemos aprender a sufrir en una subida interminable de un trail y tener muchísima menos capacidad para afrontar una preocupación, una decepción o un problema personal.

La vida, al fin y al cabo, también tiene sus cuestas. Hay días en los que todo parece salir bien y otros en los que cuesta bastante más ponerse las zapatillas, incluso aunque no tengamos ningún entrenamiento programado. Hay preocupaciones, problemas familiares, decisiones difíciles, decepciones, cansancio, momentos en los que no entendemos muy bien qué está pasando… Y, aunque no siempre podemos elegir lo que nos ocurre, sí podemos trabajar la manera en que afrontamos todo aquello que nos va poniendo delante la vida.

Y aquí es donde, para mí, aparece la fe.

No como una especie de solución mágica para que desaparezcan los problemas. Ojalá fuera tan sencillo. Tener fe no significa que nunca vayamos a sufrir, que todo nos vaya a salir bien o que no vayamos a tener dudas. Para mí significa aprender a caminar de otra manera cuando llegan esos momentos. Significa confiar un poco más, aprender a dar gracias también por las cosas pequeñas, saber pedir ayuda, perdonar, reconocer nuestros errores y recordar que no tenemos que llevarlo todo nosotros solos.

Además, igual que ocurre con el entrenamiento, la fe también necesita constancia. No sirve de mucho querer estar en una forma espiritual extraordinaria de la noche a la mañana.

Al igual que nadie se pone a correr una maratón después de dos días entrenando, tampoco podemos pretender construir una vida interior sólida sin dedicarle un poco de tiempo.

A veces basta con algo muy sencillo: una oración al levantarnos, unos minutos de silencio, leer un pequeño fragmento del Evangelio, dar gracias por algo que nos ha sucedido, ir a misa o simplemente parar durante un momento y preguntarnos cómo estamos realmente.

Son pequeños entrenamientos. No aparecen en ningún reloj deportivo y no podemos subirlos a Strava, pero con el tiempo también dejan huella.

Y de ahí nace FE EN ZAPATILLAS 👟🙏

Llevo tiempo pensando que quizá nos vendría bien tener en medio de nuestro día pequeños recordatorios que nos ayuden a levantar la mirada y recordar que hay algo más que kilómetros, ritmos, trabajo, obligaciones y prisas.

Por eso he creado FE EN ZAPATILLAS, un canal de WhatsApp en el que quiero compartir pequeñas reflexiones, imágenes, pensamientos, alguna oración y mensajes relacionados con la fe y con la vida cotidiana.

No pretendo dar grandes lecciones ni escribir tratados de teología. Para eso ya tengo bastante con los estudios que estoy llevando a cabo. Quiero simplemente hablar de la fe desde la vida real: desde el deporte, desde la familia, desde las preocupaciones, desde las alegrías y también desde esos días en los que uno tiene la sensación de que todo cuesta un poco más.


👟🙏 FE EN ZAPATILLAS

Fe para caminar por la vida.

ÚNETE GRATIS AL CANAL DE WHATSAPP


Porque estoy convencido de que la fe no está separada de nuestra vida. También forma parte de cómo afrontamos una carrera, un problema, una pérdida, una decisión importante o simplemente un lunes cualquiera.

Al final, quizá deberíamos hacernos de vez en cuando una pregunta diferente. No cuánto hemos corrido esta semana, ni qué ritmo hemos llevado, ni si hemos cumplido todos los entrenamientos. La pregunta podría ser mucho más sencilla: ¿cómo estoy por dentro?

Cuidamos mucho nuestro cuerpo porque sabemos que lo vamos a necesitar durante muchos años. Entrenamos las piernas, el corazón, la fuerza, la resistencia… pero hay veces que entrenamos muy poco aquello que realmente nos acompaña durante toda la carrera.

Las zapatillas se gastan. Los kilómetros pasan. Los tiempos cambian. Pero lo que llevamos dentro merece también nuestro entrenamiento.

Por eso te invito a acompañarme en FE EN ZAPATILLAS. Un pequeño canal de WhatsApp para quienes quieren caminar por la vida con un poco más de fe, sin complicaciones y, por supuesto, con las zapatillas puestas.

FE EN ZAPATILLAS 👟🙏
Fe para caminar por la vida.

Y tranquilo… aquí no hay que hacer series.