El Síndrome del objetivo cumplido

Es común entre los corredores que tienen el objetivo de terminar o hacer marca en una carrera que les motiva, sentirse perdidos y apáticos cuando la han terminado, incluso si lo han hecho mejor de lo esperado.

Y es que durante las semanas o meses de preparación de una carrera-objetivo, el cuerpo se enfrenta a un cierto estrés que pone a prueba la motivación, y que lejos de sucumbir se suele avanzar en el entrenamiento por duro que parezca, ya que mientras se entrena y se está pensando en el objetivo, el cuerpo libera multitud de sustancias cerebrales que nos hacen invencibles, y son esas mismas sustancias las que luego se echarán de menos al lograr el objetivo previsto.

La serotonina, las endorfinas y la dopamina nos producen bienestar y mejoran nuestro humor, las relaciones sociales y positivizan la forma de ver la vida y sentirnos a gusto con nosotros mismos, siendo lo más parecido a ese estado de felicidad que todo el mundo anhela.

El Síndrome del Objetivo Cumplido, es algo poco considerado dentro del entrenamiento, si bien hay que tener en cuenta y preverlo para adelantarnos a ese más que probable bajón físico y mental.

Hay diversas estrategias entre las que se encuentra la de prevención, la cual se puede conseguir restándole cierta importancia al objetivo deportivo en sí mismo, pensando en que hay cosas más importantes en la vida, y que saltarnos el entrenamiento de vez en cuando, no solo no es malo, sino que nos ayudará a encajar mejor los entrenamientos dentro de nuestra ajetreada vida, y de esta manera también hará que el bajón producido tras concluir la carrera-objetivo sea mucho menor.

¿Y qué pasaría si el objetivo que me he marcado no logro conseguirlo, pongamos el ejemplo de bajar de X tiempo en maratón o simplemente acabarlo, tras “duros” meses de entrenamientos y tiradas largas?

Pues sinceramente no debemos asimilarlo como un trauma sino como un aprendizaje que nos incite a hacerlo mejor la siguiente vez, pues ningún corredor popular vive, ni gana el sueldo de terminar las carreras en uno u otro tiempo, así que hay que verlo como algo con lo que hemos disfrutado y encima aprendido, para la siguiente vez hacerlo mejor y disfrutar más si cabe.

Si te cuesta encajarlo, seguramente tengas que pedir consejo de algún entrenador que te ayude a descubrir cuales fueron tus fallos para aprender de ellos, ya sea en la planificación, la distribución de los entrenamientos, la alimentación, el trabajo complementario, el descanso,….

Y te aconsejo que no te guíes por lo que te digan los amigos, pues en estos temas cada uno tiene su opinión, y no siempre son de ayuda, ya que siempre te exponen su punto de vista y su experiencia personal, que nada tiene que ver con la fundamentación científica que te puede dar un buen entrenador especializado en el tema.

Es habitual ver a corredores que no siguen progresiones correctas y buscan objetivos ambiciosos muy rápidamente (vivimos en la sociedad de lo inmediato), y aunque hay quienes lo consiguen sin hacer uso de la paciencia, es más que probable que hayan disfrutado menos en el camino, y que antes o después se lesionen física y/o “mentalmente”.

Si eres de los que acaban de terminar un prueba o carrera para la que te has estado preparando durante un tiempo, te aconsejo que disfrutes de lo conseguido sin estresarte en volver a ponerte una meta.

Lo correcto sería que no dejases de entrenar, pero que si que entrenes mucho menos, y notes que vas perdiendo poco a poco la forma sin sentirte agobiado, y con ello conseguirás no caer en el temido Síndrome del objetivo cumplido.

Indudablemente seguirás en buen estado de forma pero notarás que ya no tienes la frescura de antes, cosa que no es nada malo, y ten la tranquilidad de que tener un poco de pereza para entrenar y coger algo de peso, será el mejor indicativo de que estás haciendo las cosas bien.

Tras un periodo en el que vayas cargando pilas, podrás plantearte un nuevo objetivo, con el que seguir disfrutando de los entrenamientos y de ese subidón de sustancias cerebrales que nos convierten en unos “jonkis del deporte” en su versión saludable.