Fracaso vs conseguir parte del objetivo

Los deportistas suelen ser personas muy meticulosas y perfeccionistas a las que les gusta llevar todo en orden para poder lograr sus objetivos, pero a menudo no es posible conseguirlos por circunstancias varias, unas relacionadas con la persona y otras ajenas a ella, causando frustraciones que desembocan en un fracaso del objetivo perseguido.

Pongamos el ejemplo de alguien que quiere correr una media maratón por debajo de hora y media pero por su carga de trabajo, incrementada en las últimas semanas (es autónomo), empieza a fallar en un plan de 4 meses que estaba siguiendo desde hace 2 meses, y en lugar de plantearse continuar, aunque haga la carrera en un tiempo ligeramente superior, prefiere mandarlo todo al garete y desistir en la preparación, y tu te preguntarás: ¿no sería mejor que no fuera tan exigente y se conformase con entrenar lo que pueda puesto que no es un profesional y lo hace por diversión?

Pues aunque a nosotros nos parezca obvio, los deportistas muchas veces prefieren el todo o el nada. Hay que ser conscientes de que el deporte, como en la vida, existen ciertos factores que no podemos controlar y hace que debamos replantearnos los objetivos por otros más realistas sin que sea un fracaso. Siempre es mejor conseguir algo por poco que sea que no conseguir nada, por eso lograr un porcentaje del objetivo marcado, y conformarse con lo conseguido, también debería considerarse un éxito en toda regla.

Mi consejo es que adaptes, tantas veces como sea necesario, tu objetivo a tu circunstancias personales, pues, si ya es difícil en deportistas profesionales, que se dedican por y para ello, imaginaros para el resto de los mortales que tienen infinidad de obligaciones laborales, familiares… que les condicionan el día a día.

Moraleja: siempre es mejor algo que nada.

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