El Running es contraproducente para los niños

Entendemos por “Running” ese fenómeno social surgido hace pocos años en España y hace varias décadas en otros países con más cultura deportiva, en el que a todo el mundo, haya o no hecho deporte alguna vez, le da por correr de manera continuada participando en pruebas populares con una gran masificación. Y es que el running es una actividad aeróbica muy beneficiosa para el organismo y que no necesita nada más que unas zapatillas y reporta grandes beneficios físicos y mentales para quien lo práctica. Pero el problema surge cuando ciertos padres han tratado de que sus hijos hagan también running, llevándoles a entrenar con ellos, y es que cualquier actividad de baja intensidad pero de resistencia no es lo más adecuado para su desarrollo motor y su salud en general.

Si bien un niño tiene poco desarrollada la actividad anaeróbica láctica, las actividades de alta intensidad como jugar en el parque saltando, haciendo esprines o llevando al compañero a caballito, son actividades que se catalogan como anaeróbicas pero son alácticas, al contrario que si lo realizase un adulto que serían lácticas, y al estar seguidas de un descanso terminan siendo aeróbicas para el niño, algo que no sucedería en el adulto o en el adolescente. Por eso someter al niño a actividades de carrera lenta o deportes que para los adultos se catalogarían como aeróbicos como nadar, remar o andar en bicicleta, son realmente inadecuados para los menores de 13-15 años y no deben priorizarse como práctica deportiva principal.

Lo ideal sería que el niño hasta la adolescencia hiciera deporte a través del juego como se hizo siempre en los parques y en la calle, algo que en la actualidad escasea. Y si realiza deporte debemos intentar que en los entrenamientos se haga una gran variabilidad motriz que implique multitud de ejercicios con constantes cambios de velocidad, dirección y alternándolo con descansos de manera que pueda mejorar su metabolismo aeróbico sin tener que hacer largas distancias a ritmos moderados, y por supuesto que el niño se sienta que está jugando y no entrenando.

Con todo los expuesto de manera muy resumida, queda claro que cualquier especialización temprana de un niño, incluida la de correr a baja intensidad, no solo merma su rendimiento general sino que supondrá un estrés insano en su correcto crecimiento y formación corporal, cosa que a muchos padres no les queda claro y solo quieren tener un campeón en su familia, y si ellos corren maratones quieren que su hijo llegue a ganar los campeonatos y ciertas carreras para poder presumir con sus amigos de lo bueno que va a ser su hijo sin percatarse del mal que le están haciendo.