Más no es mejor, y mejor es mejor

En la sociedad actual estamos acostumbrados a valorar el más como mejor y eso no es cierto, especialmente en el mundo del deporte que busca la salud y el rendimiento. Sabéis que mi máxima en el entrenamiento es hacer lo mínimo necesario para obtener lo máximo posible, y es por ello que os quiero explicar por qué más no es mejor.

Si hacemos demasiado deporte (a veces esa demasía pasa inadvertida para quien la realiza) nuestro cuerpo sufrirá una serie de adaptaciones muchas de las cuales no son beneficiosas, ni saludables ni nos hacen progresar, así que os expongo algunas de ellas:

  • Hacer más deporte del necesario aumenta los niveles de cortisol y propicia que el organismo deje de suministrar energía a nuestro sistema defensivo.
  • El sistema digestivo asimilará peor los nutrientes, desarrollando ciertas carencias nutricionales a pesar de alimentarnos bien.
  • El sistema muscular tenderá a destruirse, iniciándose un catabolismo que es una especie de canibalismo en el que el cuerpo destruye sus propias fibras musculares para obtener energía, y aunque de manera puntual es beneficioso, repetirlo muy a menudo es contraproducente para mejorar el rendimiento.
  • El exceso de cortisol por exceso de deporte, impide también una correcta recuperación muscular durante el descanso y hace que el sueño nocturno sea menos reparador al mantener activado nuestro sistema nervioso simpático que es antagónico de los procesos regeneradores del organismo.
  • Pasarnos en la actividad física condiciona que el metabolismo se vuelva más ahorrador con la que tendremos más tendencia a engordar y acumular grasa.
  • El rendimiento deportivo no irá unido al aumento de entrenamiento con lo que la frustración del deportista será muy alta y a la larga generará ansiedad, depresión y un posible abandono de la práctica deportiva.
  • La práctica deportiva obsesiva desencadena grandes problemas de salud mental que destruyen la salud psíquica y social del individuo.

Esto solo es un pequeño resumen de lo que sucede si abusamos de la actividad física, ya que como he tratado de incidir, más no es mejor, mientras que mejor si que es mejor, así que hay que ser más “intelligent-es” y deberemos ser prudentes en nuestra práctica deportiva para que no se convierta en compulsiva y sea de calidad, para ello deberemos dejar de entrenar por sensaciones y ser más metódicos en la planificación de la actividad física, algo que se consigue fácilmente con el asesoramiento de entrenadores personales debidamente cualificados.