En el entrenamiento es mejor la calidad que la cantidad

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Algunos habréis apreciado en el título, que la calidad hace referencia a la intensidad y la cantidad, al volumen. Pero lo que quiero dejar claro es que cuando seguimos un plan  de entrenamiento no se consiguen mayores resultados entrenando más horas, sino haciéndolo más inteligentemente.

Todavía recuerdo mi etapa adolescente, en la que la bici era mi pasión y pensaba que cuantas más horas pasara encima de la bicicleta y más kilómetros realizase, mejor me encontraría. Pero realmente ocurría todo lo contrario, ya que limitarse a hacer kilómetros como “pollo sin cabeza”, solo lleva a terminar agotado. No podía asimilar todo lo que hacía, pero no era consciente de ello. Con posterioridad, tras haberme formado en el INEF y como entrenador, me di cuenta de las auténticas burradas que hacía. Hubiese sido más sensato haber entrenado “la mitad de la mitad” de lo que hacía y seguramente hubiese rendido el doble. Este error que yo cometí, es una de las mayores ignorancias que tienen los deportistas, y sobre todo los padres de los niños que se inician en cualquier deporte, ya que piensan, que el nivel de entrenamiento es como una “cesta ilimitada” en la que cuantas más horas se dedique a la actividad deportiva en cuestión, mayor nivel se tendrá­. Pero en realidad, esta “cesta” es  limitada y si la llenamos demasiado se rompe y se vacía. Habrá que ver por tanto, cuál es su tope para que admita el mayor número de entrenamientos posibles sin que se rompa. Ahí está la labor de análisis y programación inteligente del deportista o su entrenador, para realizar entrenamientos de calidad que no sobrecargen y permitan ir adaptando y moldeando esa “cesta” para que cada vez tenga más capacidad. Aquí podíamos hablar de entrenamientos poco valorados como son por ejemplo: lpesas, descarga en piscina, trabajos de propiocepción, ejercicios de transferencia, entrenamientos cruzados, etc… en los que con poquito tiempo notaremos mucha mejoría, al contrario de seguir haciendo los gestos propios de la activad deportiva durante muchas horas y sin apenas mejoría o incluso con involución.

Ahora desde mi perspectiva de entrenador y deportista popular, al que le gusta acudir de vez en cuando a alguna competición de atletismo y triatlón, me he propuesto entrenar lo mínimo sacando el máximo rendimiento. Si bien, he recibido críticas de familiares y amigos que me dicen que entreno poco, pero soy consciente, que con lo que entreno teniendo en cuenta mis limitadas condiciones genéticas es suficiente y si entrenara más, no solo correría el riesgo de romper la “cesta” por llenarla demasiado, sino que apenas rendiría mucho más, con la consiguiente frustración y “empacho deportivo”. Por tanto, quiero dejar claro algo que aplico con todos mis pupilos, y es que hay que hacer un entrenamiento de calidad (con cabeza) en contra de un entrenamiento de cantidad (cuantas más horas mejor).

¡ENTRENA DE MANERA INTELIGENTE!

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