Es difícil que un robot pueda igualar a un humano en el deporte

Seguro que te preguntarás, si alguna vez las máquinas podrán sustituir a las personas en las competiciones deportivas, y si que podrían hacerlo pero el espectáculo se vería reducido porque aunque las máquinas son capaces de realizar cálculos y operaciones muy complejas, lo cierto es que sus capacidades motoras son muy limitadas pues carecen de improvisación, y creo que jamás se conseguirá llegar al nivel de motricidad humana en aquellos deportes que son imprevisibles y no son cíclicos.

No hay la menor duda que lo que es fácil para un robot es difícil para un humano y lo que es fácil para un humano es sumamente complejo para un robot.

En este sentido, el investigador en robótica Hans Movarec, nos enseña una paradoja en la que deja claro que lo que obvio para las personas es complejo para las máquinas, y según sus propias palabras: “Es fácil conseguir que las computadoras muestren capacidades similares a las de un humano adulto en test de inteligencia, pero difícil o imposible lograr que posean las habilidades perceptivas y motrices de un bebé de un año“.

Y es que, a lo largo de cientos de miles de años de evolución genética, la mayor parte del cerebro se ha especializado en el movimiento corporal, y lo que consideramos el pensamiento superior como la lógica o el cálculo, son aspectos instaurados en los últimos años de evolución y por tanto pueden ser más fácilmente copiados por los robots, pero no así movimientos que a nosotros nos parecen sencillos pero que para las máquinas son sumamente complicados. De esta manera no habrá manera de ganar a una máquina al ajedrez, pero no será fácil que un robot juegue un partido de baloncesto de la misma manera que un ser humano, ya que las habilidades motoras en todas sus variantes (conscientes e inconscientes) que se adecuan al entorno cambiante e impredecible son incomprensibles para una computadora, que necesita ser continuamente reprogramada por un humano ante los continuos cambios que haya.

De esta manera, un analista o un matemático tendrán más posibilidades de perder su trabajo que alguien con un trabajo manual sujeto a improvisación y constantes cambios como un jardinero, un camarero, un cocinero o un deportista.

En los estudios sobre eficiencia en movimientos cíclicos de los animales, el costo de energía en el desplazamiento deja a los humanos en un segundo plano, pero su inteligencia a sabido sobreponerse y con la invención de la bicicleta por ejemplo, mejoraría y pasaría a liderar el ranking de eficiencia en desplazamiento difícilmente de superar por ningún otro animal. Y en este sentido, “los robots y computadoras serán como bicicletas para nuestro cerebro”, como ya lo decía Esteve Jobs hace unos años, pero difícilmente se verá que un robot llegue a sustituir del todo a un ser humano en tareas motrices cambiantes, sino que dependerá siempre de él, y mucho más aún en aquellos deportes en los que haya incertidumbre.

La tecnología es una herramienta que puede facilitar la vida y lograr cosas sorprendentes, pero es sólo una herramienta más, y ningún ordenador podrá tener sentimientos, ni desarrollar empatía, ni disfrutar o sufrir de las emociones que nos van aconteciendo en la vida.

En el deporte, tenemos artilugios muy útiles, pero son necesarios del toque humano para darle vida y sentido; de esta manera la sinergia de humano más computadora, suma más de dos y nos hace mejores. Y en el terreno del entrenamiento deportivo, podremos tener herramientas que faciliten los procesos de mejora deportiva, pero nunca sustituirán la labor compleja del entrenador, que además de fisiólogo, mentor, psicólogo, profesor.…, es un amigo incondicional para sus deportistas, y eso una máquina nunca podrá desarrollar.