El dulce en el deporte

Cuando se hace deporte, la ingesta de alimentos debe ser lo más equilibrada posible o, lo que es lo mismo, se debe comer de todo para lograr una correcta aportación de nutrientes que permitan el mantenimiento de todas las funciones corporales. Ésto poco difiere de una persona sedentaria que también come de todo, pero en menor cantidad que la persona que tiene mayor actividad física. A menudo solemos oír que los deportistas pueden tomar más dulce que los no deportistas y esto es correcto en parte, ya que pueden comer más en cantidad, pero la proporción debería de ser la misma, es decir, las calorías provenientes de alimentos azucarados (carbohidratos simples) deberían representar en torno a un 5-10 % del total de calorías gastadas a lo largo del día para cualquier persona, haga o no deporte, teniendo siempre presente que, si superamos esos porcentajes, se pueden desarrollar múltiples enfermedades. Quedando esto claro, podemos y “debemos” darnos el capricho de tomar una exquisitez de las confiterías bañezanas, de una a tres veces por semana (dependiendo de la cantidad de actividad física realizada)  sin que nuestra salud se vea afectada. Y es que comer un pastel tiene unos beneficios físicos (reposición rápida de glucosa en sangre) y psíquicos (te hacen sentir bien).

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