Los niños pueden hacer pesas

Algo que damos por hecho la mayoría de los adultos es, que si un niño hace pesas, entonces no crece. Pero esto no es cierto, los niños pueden y deben hacer ejercicios de fuerza para un correcto desarrollo. Aquí no solo insinúo que vayan a un gimnasio a levantar pesas, para comenzar a iniciarse en las correctas técnicas de ejecución, sino que también me refiero a los ejercicios en los que utilizan su propio peso corporal y con materiales habituales en los colegios y centros deportivos, como balones medicinales, gomas, cuerdas,…

Cuando los niños juegan, realizan actividades a menudo más intensas y que requieren más fuerza que el propio trabajo de pesas, aquí podemos poner el ejemplo del juego del caballito, en el que un niño se sube a la espalda de otro niño, donde en realidad está cargando con pesos de 20, 30 o 50 kg, cuando si hiciese un ejercicio en el gimnasio, por ejemplo una sentadilla, no cargaría ni la mitad de ese peso.

Los ejercicios de pesas tienen muchos beneficios para el desarrollo infantil. Por un lado permite conocer su cuerpo y tomar conciencia  de los diferentes grupos musculares y como se trabajan. Además se mejora la funcionalidad osteo-muscular, lo que favorece su adecuado crecimiento previniendo muchas de las lesiones musculares típicas de la edad infantil como fracturas por debilidad ósea, desgarros por inadaptación muscular, dolores de espalda…

El niño por muchas pesas o ejercicios de fuerza que haga, apenas va a ganar masa muscular puesto que carece de testosterona que se lo permita, así que olvidémonos de que se vuelva diminuto, pequeño y musculado, cuando en realidad será todo lo contrario, crecerá esbelto y erguido.

Los ejercicios de pesas deberían ser planteados a todos los niños a partir de los 7 años de 3 maneras: en el colegio a través de la asignatura de Educación Física, en las sesiones de entrenamiento de los deportes que practiquen y en el ámbito familiar. Lo que sí estaría desaconsejado, es someter al niño a cargas inadecuadas que no estuvieran guiadas, dirigidas o supervisadas, en algún momento, por un profesional, ya que al igual que sucede con las personas adultas, podría tener consecuencias negativas para su salud.

Por tanto, si quieres que tu hijo crezca sano, ¡alto! y de manera armónica, haz que también trabaje la fuerza con las pesas u otros materiales, sin olvidarte de que es un niño y que todo esto debería ser una diversión para él, y no algo impuesto, estandarizado y aburrido como las pesas que hacen los adultos. La fuerza en los niños deberá tener siempre un componente lúdico y plantearse en forma de juego, ¡no te olvides de ello!